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Bacówka Rusinowa Polana

Bacówka Rusinowa Polana

Bacówka Rusinowa Polana
Zakopane Subregión turística: Krakowski
Ocio: Otros
Todo el mundo sabe que los mejores śpasy, es decir chistes de los Górale (habitantes indígenas de la montaña, en este caso de los Tatra), los cuentan los bacowie (jefes de pastores) sentados enfrente de su choza admirando El Atro Tatra. Stanisław Rychtarczyk y su juhas (ayudante) Jędrek Otręba, no son sólo Górale de carne y hueso con varias décadas de experiencia cuidando ovejas, sino también personas alegres y abiertas que con mucho gusto charlan con los turistas. Los podréis encontrar en Rusiowa Polana.En el siglo pasado en Podhale y los Cárpatos se criaban cakle (una raza de ovejas domésticas). Esta raza tenía lana muy dura, pero daba mucha leche. Durante años se cruzaban con otras razas y ahora se intenta recuperar la original. Los pastores incluso reciben subvenciones, pero el juhas Jędrek Otręba que recuerda los viejos tiempos, sigue asegurando que no son los mismos animales. Y sabe bien lo que dice, ya que en Rusinowa Polana cuida de un rebaño de 50 piezas de cakle de Stanisław Rychtarczyk.Los dos Górale no abandonan su koliba (majada) de mayo a octubre. No les falta compañía, ya que una multitud de turistas les entretiene a diario. El baca cuenta riéndose sobre los que vienen a recoger “setitas” y también sobre los que llegan tarde y vienen al anochecer pidiendo una linterna que se les había olvidado traer. – “Vosotros ya no tenéis más remedio que un cirio....” – les reprochó una vez a una pareja mayor.Los montañeros de Rusinowa Polana van con el corazón en la mano. El señor Stanisław hace de baca desde hace más de 40 años y todavía recuerda el pastoreo de ovejas en el lago Morskie Oko. Trabajando así se compró su primera bicicleta. A su vez, el juhas Jędrek pasó unos años de su juventud en Italia y ahora grita a las ovejas en la lengua de Dante. Todos los animales tienen sus nombres y sus cuidadores son capaces de reconocerlos y llamar perfectamente.En la bacówka de Stanisław Rychtarczyk a los turistas se les ofrece ante todo los redykołki, pequeños quesitos de oveja que aquí se sirven calientes. Según la tradición se elaboran a partir de los restos que no se utilizaron para preparar los oscypki (quesos típicos de la región polaca de Podhale), pero aquí gozan de mayor popularidad entre los turistas y no en vano buscaríamos un gran oscypek clásico.
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